Diario de una baby sitter

… Domingo 17 de enero de 2010… Elecciones presidenciales en Chile y la Sofi necesita una baby sitter…
Tengo el turno tomado. Me levanto temprano. Tengo que estar a las 9 y 30. Llego a las 10 y 15… ¡rayos!

Ella, bella, está vestida onda hippie y con cintillo, sentada entre cojines sobre la cama, como una CEO, mirando sus monitos en televisión. Su mami sirve desayuno mientras yo la vigilo para que después no le digan “caída del catre”… pero como una buena baby sitter sobreprotectora, mejor me la llevo en brazos a la cocina…

Tomamos desayuno. Todo en paz.

Su mami debe ir a votar. Las instrucciones son: actividad al aire libre para hacer hora, luego almuerzo a las 11 y 30. La silla se arma oprimiendo el botón naranja. El babero con mangas queda en las cercanías, lo mismo la libélula, Cangurín y Pablo (nombre que según su mami tiene el venado de Backyardigans, pero que en realidad se llama Tyrone). El pote de comida se debe calentar 45 segundos en microondas y al sacarlo se le echa una cucharadita de aceite omega 3. El postre se sirve con la otra cuchara y se le echa una cucharadita de lactulosa. Luego muda (se limpia con agua con glicerina o, eventualmente, lavado directo con agua en la zona afectada) y, posible siesta, por confirmar. Todas las instrucciones han sido retenidas en un 100%.
La mami se va. Nos deja en el jardín “siéntala en el pastito”, me dice.

Estamos solas. WARNING – WARNING… El pasto está mojado. La subo al columpio a velocidad crucero, caras ridículas incluídas para que sonría. Se aburre y no habiendo nada más que hacer, subimos.

La bella niñita de cintillo sonríe en el ascensor camino al departamento.

La siento en la silla, activo cinturón de máxima seguridad y última generación. Pongo babero con mangas. Corro a la cocina: pote con comida, horno, 45 segundos y contando… Regreso, botón naranja y la misma Sofi me ayuda a instalar la mesita en la silla… se percibe cierta ansiedad… Me siento, el pote está caliente para mi. Soplo las cucharadas esperando algún reclamo por la temperatura… Nada… el reclamo se evidencia por la poca rapidez en la entrega de la comida… Todo en orden… En mis pensamientos me pregunto por qué quedan tan sucios los baberos si hasta el momento está limpio… Medio pote, y todo dentro de programa. Dos tercios de pote y… maña… Cara extraña…. por las dudas de que sea un desahogo estomacal, la dejo tranquila… Sigue la cara… acerco la cuchara, boca cerrada, ceño fruncido… Examino la zonas bajas por si hay algún aroma que me pueda indicar de qué se trata… nada… Nuevo intento con la cuchara… ¿esa es la Sofi? ¿esa cara roja con expresión poco amistosa es mi bella sobrinita?…. Otro intento con la cuchara. Me saco la comida que recibí en el pelo. Otro más, limpio los dedos de la Sofi que de rabia los metió en la comida. May Day, May Day…. llamo a la mami y me dice que si no quiere más, pase al postre. Voy por el postre, mi niña reclama. Cucharadita de lactulosa, revuelvo, me instalo, primer bocado y… bien… lo recibe. Segundo… tercero. El siguiente bocado no es bien recibido, saco los huesillos de mi cara. Cuarto, y la misma expresión de pocos amigos… Le canto, le bailo y le abro la boca a ver si resulta en ella un acto reflejo… La situación se complica. El babero ya no está inmaculado. El postre de huesillos se resbala por su boca cerrada a presión y se embetuna las manos. Me mira con rabia… se enrojece del enojo… y de pronto…. ¡lágrimas! una en cada ojito…. su boca, hasta ahora ocupada para comer, se abre para llorar…

Desarmo como puedo el babero, la mesa, la silla, y la llevo al mudador. Puede ser eso!!!!… ella me mira como diciendo “estás haciendo todo mal”…. Saco la ropa. Ella llora. Está poseída por la ¿rabia? ¿pena? ¿el demonio? Sus ojos se hinchan (así de harto llora)… Le paso a Pablo (Tyrone)… eso me da una tregua minúscula para ubicar la glicerina y revisar si el pañal se cierra con Elmo adelante y el Monstruo Come Galletas atrás, o al revés. No hay “pantano”. La muda se realiza de manera eficaz. Comienzo a vestir y…. ¡llanto! en Do # menor, allegro y nada de moderato. Tanto llora que me hace dudar. Reviso si el pañal está bien puesto, si no me faltó algo adicional…. La bebita llora como si la estuviera torturando… Sólo queda una posibilidad….

Abro la cuna, corro chupetes, sábana, manta…. Identifico un tuto… selecciono un chupete… acuesto a mi sobrinita que a esas alturas parecía más bien la sobrinita de Chuky…. y de pronto…. silencio…. sshhhhhh…..

Con mi adrenalina aún alta ante la emergencia…. no me fío de la situación… Corro cortinas para oscurecer… le saco el cintillo… Ella me mira de reojo, no sé decir si era para calmarse o decirme “¡ándate!”. La vigilo desde la puerta… la miro… ella me mira… Se acomoda… La miro… me mira… ¡¡ERA SUEÑO!!

Llega su mami cuando ella duerme… y antes de irme, mucho rato después, voy a despedirme y ella… está despierta… sonriente… de algún modo se le deshincharon los ojos (a mi edad no se deshinchan ni en un día completo)… Le regala UNA SONRISA a su mami…  ¿quién me iba a creer ahora todo lo que había pasado?

PD: camino a cumplir mi deber cívico…. unas pigmentaciones naranjas en mis brazos me hacen pensar que el bloqueador que me recetó el médico era medio autobronceante. No, eran restos de postre.

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