CASSANDRA: Tragedia

Tragedia.

Esta es la peor, después de que llegó la Pepa.

Un antes y un después. Una vida y un paso gigante hacia la muerte misma.

Fue hace años que el futón y yo nos hicimos uno, inseparables. Pasábamos tardes enteras juntos, siempre al lado de un ventanal sin cortinas, con el sol radiante que quemaba, o capeando el frío nuboso del invierno,  junto a nuestra fiel amiga, la mantita azul.

Años!! No exagero.

Eran tardes, pero también mañanas. Y noches. Habíamos llegado a tal unión, que muchas noches lo prefería a la cama de mi mami.

Un poco se contaminó el pobre futón con la llegada de la Pepa, hay que reconocer. Pero aún así, yo lo amaba.

Un día, sin previo aviso (¡como todo en mi vida, maldita sea!) llegaron dos señores después de que sonó el ruido ese que me asusta, luego del que, invariablemente, alguien entra a mi casa. La mami les iba nombrando algunas cosas como quien se las quiere presentar. Primero la tele, esa que nadie prendía, y luego el futón. Hasta ahí, yo no me percaté.

Resultó que los señores de pronto agarraron la tele y se fueron con ella. Yo salí a mirar, porque ya se habían ido. Cuando y de repente… “toc toc toc”… la puerta. La mami abre, me escondo con mi estilo Fittipaldi debajo de su cama y miro, desde mi infranqueable escondite, cómo esos hombres, sin corazón, pasan ante mis ojos con ¡¡MI futón!!!

Y ese fue el final. Patitas pa’ qué las quiero (diría Frida Kalho), salí rapidito a mirar y sólo vi una última imagen de mi querido amigo, como queriendo decirme adiós con su pata derecha.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s