PERROS DE COLORES

PERROS DE COLORES

Estaba en kindergarten y sentada en una de esas mini mesitas, veía el perro salchicha dibujado en mi libro, listo para colorear. En frente, un recipiente lleno de lápices y la orden de la profesora para empezar a pintar. Recuerdo muy poquitas cosas de mis días de kindergarten, pero ese momento, como si fuera hoy. Yo pinté mi perrito con franjas verticales de colores brillantes, quedó bellísimo. Yo amaba los lápices, las gomas de borrar y los sacapuntas, y esa actividad era lejos lo mejor del día. Entonces, llega mi profesora y me dice algo que ella ni debió considerar importante, ni debió recordar ya esa noche: “PERO los perros no son de colores”.

PERO. Tantas cosas que nos impiden los “peros”.

LOS PERROS NO SON DE COLORES. Yo era una niña común, que como toda persona a sus 5 años ya había tenido la oportunidad de notar que los perros no son de colores. Digamos que una mujer que fue a la universidad para ser educadora de párvulos, debía saber que mi futuro no peligraba por pintar mi perrito salchicha de muchos colores y en cambio debía haber notado que trabajé con dedicación y una sonrisa en lo que ella había indicado. Ese mismo día yo pensé “en el colegio no hay que hacer lo que uno quiere, hay que hacer lo que el profesor quiere”. Casi puedo revivir la frustración de que hayan criticado mi perrito, porque sí que lo había pintado con amor, yo lo había vestido de fiesta prácticamente. Pero eso no importaba. Supongo que María Montessori habría notado cuánto trabajé para dejarlo así de bonito. Esa percepción me acompañó durante toda mi vida escolar, porque pasaban y pasaban profesores que me recordaban que lo que valía ahí, era responder lo que ellos querían. Qué ganas de ver a mi perrito de nuevo.

En septiembre del año pasado, en una vitrina de una tabaquería en Buenos Aires, vi a un pariente suyo hecho a crochet, y sin pensarlo entré y lo compré. Ojalá diera algún día con la persona que lo hizo para decirle que no está sola en el mundo de los perritos salchichas con rayas a todo technicolor.

DSC_9961 (2)
Perrito a Crochet comprado en Buenos Aires ¿me ayudan a buscar a su creador(a)?

5 tips PARA TOMAR FOTOS CON AMOR

5 tips PARA TOMAR FOTOS CON AMOR

La fotografía no sólo es una moda o una forma de guardar recuerdos. Es también, una expresión de amor. Si bien como profesión abarca el arte, la estética, la técnica y hasta la física, como afición con sólo ponerle empeño y un poco de concentración, permite hermosos resultados.

Estos 5 simples consejos invitan a tomarse un segundo más y asegurarse de poner todo el cariño para retratar buenos momentos.

  1. Sacar varias fotos de la misma escena en vez de intentar un único buen disparo: Hace años atrás cada disparo tenía asociados dos costos, el del revelado y el de perder una foto en caso de haberla arruinado, porque no se podía revisar. Hoy, hacer varias tomas es gratis. No escatime!
  2. Revisar el resultado: Gracias a la inmediatez de resultado que nos permiten las cámaras digitales, nada cuesta revisar si la foto está borrosa. Si lo está, avise y que todos se ubiquen nuevamente (aguántese con dignidad los abucheos), no hay nada peor que hacer todo un esfuerzo grupal y que finalmente, la foto salga mala. Vaya más allá y fíjese en que, a lo menos en una foto, todos salgan con los ojos abiertos y que no haya cortado alguna cabeza o el moño de la tía abuela.
  3. Borrar las fotos en que alguien sale muy mal: Este es un código de lealtad que tiene el fotógrafo hacia sus fotografiados. Los aciertos fotográficos existen, pero los desaciertos, también. Si es una cara demasiado ridícula, o se ve el perejil entre los dientes, o está seguro de que la víctima pagaría un chantaje a fin de evitar que otro ser humano vea esa foto, es señal de que se debe borrar de inmediato. Además, recuerde, el karma existe.
  4. Capturar momentos espontáneos: Mire a los niños, a los amigos, a los abuelos, a través del lente, en busca de una expresión inolvidable. Enfoque a dos personas riendo o conversando. Tome fotos de las mascotas, de la decoración de la mesa. No sólo existen las fotos con gente posando para ellas.
  5. Tomar fotos al fotógrafo: Aún hoy, a pesar de la cantidad de nuevos fotógrafos que existen gracias a las cámaras digitales en sus diversos formatos, es fácil reconocer a quienes se lo toman más en serio: el pariente que se esmera por tomar lindas fotos en los cumpleaños, el tío que se mete entre el cura y el bebé para sacar las mejores fotos del bautizo, la amiga que se la juega por encontrar el ángulo perfecto del vedetto en la despedida de soltera. Este tip se trata de asegurar que esa persona aparezca, a lo menos, en las fotos grupales o especiales. Suele pasar que quien toma las fotos más lindas, no sale en ellas. Una vez que las tome, sólo indique que todos se queden tal cual, quítele la cámara y mándelo a ponerse en medio de la concurrencia (pídale primero que le muestre cómo sacar la foto, eso sí). NO le crea eso de que “no le gustan las fotos”, porque miente. Y considere todos los consejos que ya revisamos.

Todo lo anterior es aplicable cuando viajamos, cuando asistimos a ceremonias, cuando nace un bebé ¿no les parece hermosa la cara de un abuelo al cargar a su nieto por primera vez?

Espero que estos consejos les sirvan, los utilicen y los compartan. Recuerden que todo lo que se hace con amor resulta mejor.

CONSUMIR MENOS, DESECHAR MENOS

CONSUMIR MENOS, DESECHAR MENOS

Al cabo de unas pocas fotos para el blog, me dí cuenta que se agotaban mis suministros de escenografía para tomar imágenes diferentes cada vez. Se agotó la variedad de platos, de mantelitos individuales, de vasos, de plantas, de velas y por un segundo tuve la idea de conseguir otros. Tan interiorizado tenemos aquello de consumir sin necesidad (cosa rara ¿no?) que, reconozco, fue mi primer pensamiento. Pero después me centré en lo importante y recordé que el sobre consumo, junto con tantos hábitos más, tienen al planeta al borde del colapso, y que verdaderamente, a nadie le va a importar si el mismo plato aparece 200 veces en el blog.

Esto me hizo recordar la cantidad de ocasiones en que compré un nuevo sweater negro, siendo que ya tenía uno (o varios), o un par de zapatos casi igual a otro, o una crema de cuerpo mientras aún no se acababa la que tenía en casa. Y así, suma y sigue.

Tanto respecto de las cosas de casa, como de la ropa y los zapatos, yo era una convencida de que donarlos era la solución. Que con eso ayudaba a alguien que necesitaba con qué abrigarse. Hasta que pasaron algunas cosas. Una fue que, hace unos años atrás, en alguna de las campañas solidarias que se hacen en Chile cuando hay catástrofe llegaron a decir “no donen más ropa”, porque era la primera necesidad que estaba cubierta. La siguiente, que por más que buscaba fundaciones para llevar ropa y zapatos que no usaba, nadie los necesitaba, si bien podían recibirlos, pero era lo que más tenían. La última, hace poco, fue ver The True Cost (disponible en Netflix). Este maravilloso documental -en el sentido de que nos ayuda a abrir los ojos a una realidad que ni imaginamos- muestra toneladas de desechos textiles a orillas de ríos y mares, y otras tantas, de ropa que ha sido donada pero que, finalmente, nadie necesita y se bota.

"The True Cost" Documentary
Desechos Textiles (fuente: WQAD.com)

Recién entonces me dí cuenta que el problema del consumismo sin necesidad y sin conciencia ecológica, tiene a millones de seres humanos viviendo entre cerros de basura, junto a otras muchas indignas condiciones, y que no es un problema exclusivo de las botellas desechables y las bolsas plásticas.

Felizmente, hay una oleada de personas que en distintos lugares del mundo han comenzado a valorar tendencias como crear capsule wardrobes (guardarropas con un menor número de piezas porque todas combinan entre sí), comprar ropa de segunda mano, descartar las tiendas de moda rápida, hacer la ropa en casa, entre otras, que apuntan a reutilizar más y descartar menos.

En el caso de los artículos de mesa y cocina, gracias (¿gracias?) a la llegada de todo tipo de utensilios a bajo costo, tomamos la misma actitud de reemplazar cosas que estaban en perfecto estado, por otras de la nueva temporada, o de un color que nos gustaba más, o una mejor calidad, o la excusa que fuera.

Este año, le pedí a todos los amigos y familiares que voy a ver para mi cumpleaños, que no me regalen nada, a menos que sea hecho con sus manos (no podría resistirme a un dibujo hecho por mis sobrinas, o un gorro tejido por una amiga), porque no necesito nada. A cambio, nos juntaremos a comer y les sacaré fotos, que para mí son el mejor obsequio.

Así que, dos cosas, primero, podemos volver al consumo de nuestros abuelos, cuando la ropa se remendaba y el juego de cubiertos duraba toda una vida. Segundo, seamos creativos, reutilicemos, modifiquemos, pero no desechemos las cosas para tener otras nuevas. Pasará que un día no habrá espacio para echar basura en todo nuestro planeta, y mientras más desechamos, ese día más se acerca.

MOCHI

MOCHI

Gemma Gené es una talentosa artista de Barcelona que…. (pero MOCHI al menos déjame introducir quien es tu mamá).

Uff. Está bien.

Él es MOCHI:

… un adorable perrito pug o carlino. Nació en Girona, vivió en Barcelona y hoy habita nada menos que, New York City. Tal como lo ven, pasó de su realidad peluda, a ser un rey de las redes sociales, gracias a la habilidosa mano de su mami, Gemma Gené, quien lo retrató e incluyó en las divertidas viñetas sobre su vida, de su comic 157 of Gemma. Ya se imaginarán que la fama de MOCHI sobrepasó a todas, y el comic ahora se trata de él.

(pinchen los enlaces, porque se encontrarán con imágenes que explican lo que les voy diciendo)

Es bueno saber algunas cosas sobre MOCHI:

  1. El amor entre él y su mami, es incondicional y supremo. El llegó a la vida de sus padres casi al tiempo que ellos se casaron, y siendo un cachorrito. Cuando hicieron contacto visual con su mami, el amor fue instantáneo. Gemma estaba preparando su trabajo de título, por lo que pasaban todo el tiempo juntos, y se hicieron inseparables.
  2. Le encanta pasear, pero no caminar demasiado ni subir escaleras.
  3. Ama a su papá… pero también es su rival.
  4. Su mami es un artista tan genial, que comenzó a hacer las viñetas en el metro de NYC camino al trabajo (yo, ni escribir puedo en el metro).
  5. Hay ficción en el cómic. MOCHI no es tan mimado, tan flojo, ni tan gordito como en las viñetas. Peeero sí que es algo mimado, un poco vago y curvilíneo.

MOCHI es un perro muy afortunado, le toca viajar de Barcelona a New York, e ir a todos los lugares en que es admitido. Y algunos en los que no.

No recuerdo cuál de las viñetas es la que más me ha hecho reír, pero puede estar entre alguna de estas:

(cada imagen es una viñeta completa, hagan “click”).

 

 

O ¿estas?

 

Definitivamente, tengo que compartir su existencia con ustedes, porque sé que van a encontrar un montón de parecidos con la realidad de sus propias familias.

¿Dónde seguir a MOCHI? es todos estos enlaces:

Sitio Web , Instagram , Facebook , Snapchat: @gemmagene

También puedes encontrar productos con su imagen, aquí

Diapositiva15 (2)

7Alces Café

7Alces Café

Hoy, a un día de sacarme la bota ortopédica que me acompañó durante las últimas dos semanas a causa de mi esguince, partí a sacar fotos. Entonces, cerca del mediodía hice un alto y pasé a desayunar/almorzar a 7Alces Café, al que hasta ahora sólo conocía por su cuenta en instagram. Me recibieron con una sonrisa, y ya eso, les da una idea de cómo me fue.

En algunos lugares de comida bonitos, a la hora del desayuno, lo mejor es el lugar. La decoración, la temperatura, la ubicación, pero no, el desayuno. Y uno se va con la sensación de que lo pasó bien, pero que el desayuno de la casa es mejor. Esto nos pasa, sobre todo, a quienes nos esforzamos por un comenzar el día con una comida rica y bonita, porque es nuestra preferida.

Pues bien, 7Alces fue una excelente sorpresa. Además de ser un espacio realmente acogedor, al llegar, junto con la sonrisa que me regalaron, me ofrecieron la mesa que quisiera y me dieron de inmediato la carta ¿qué detalle no? Pero muy importante.

Mientras pedía, recibí en mi mesa una botella de agua junto con un vaso, que contenía limón y pepino, para saborizarla. Eso ya le bajó las estrellas Michelin al desayuno hecho en mi cocina, porque esa belleza, no se me había ocurrido.

DSC_9482

Mi pedido fue mi combinación preferida: pan con palta, rooibos, fruta.

Y ¡oh my gosh!

La FRUTA: servida en láminas cubiertas de pequeñas semillas crocantes.

El PAN: centeno vegano, con una textura exquisita y sabor delicioso, tres tajadas contundentes de puro alimento. Y si se enamoran de él, lo pueden comprar para llevar.

La PALTA: una palta molida para mí sola y cubierta por otro mix de semillas, esta vez saladas y más grandes.

El ROOIBOS: servido en una tetera de fierro que conserva el calor mientras la infusión toma sabor y color.

Un desayuno superior gracias a la presentación y, a lo menos, a un ingrediente: el pan. Me fui feliz, con la sensación de que nada de esto habría sucedido en mi casa.

100% vegan friendly, tienen montones de alternativas veganas en su carta. Nada de quedarse mirando el muffin de al lado.

Dos cosas no probé, por las cuales volveré, pero esta vez acompañada: café de especialidad y jugo de extracción lenta.

La cafetería tiene una decoración bonita, que hace sentir en casa, o en el Sur, con mucha madera y contenedores para reciclar a la salida. Y nada de millones de servilletas de papel puestas en la mesa para sacar a destajo.

Finalmente, en su tienda, que es la propia cafetería, hay varios productos ricos y saludables, con marcas como ByMaria, PIPA Seeds, entre otras, además de, lo repito y lo reitero: su pan!

PAPAS AL HORNO

PAPAS AL HORNO

En una ocasión, tal vez dos, cociné papas asadas. Las puse en una fuente, en rodajas y a pesar de pasar muchos minutos en el horno, al sacarlas no estaban blandas. Así que una siguiente vez, las puse a cocer en agua y luego las metí al horno. Pero  no resultaron “papas asadas” sino “papas cocidas que pasaron algunos minutos en el horno”.

Nunca más las hice porque simplemente no supe.

Un día oí a alguien hablar de las papas asadas así que le pregunté si primero las pre cocía, y me dijo que no. Entonces, agarré otras papas y con toda la fe las metí al horno. Para mi sorpresa, a los 20 minutos tenía unas papas deliciosas que luego aprendí a sazonar mejor, y ésta es la receta:

4 papas lavadas, con su piel
Pasta de ajo, o ajo triturado, a gusto.
Aceite de oliva
Sal
Merkén (o el ají seco, o hierba, de su preferencia)

Prendo el horno, para pre calentarlo, fuerte, a unos 240°C.
Corto las 4 papas en trozos medianos (del tamaño de un bocado) y los coloco en un bowl. Agrego la pasta de ajo (o ajo triturado) a gusto, un chorro de aceite de oliva, y revuelvo con dos cucharas, hasta que estén todas las papas impregnadas de ambos, homogéneamente.
Coloco las papas embetunadas en aceite y ajo, en una fuente para horno en la que quepan en una sola capa. Agrego sal y un poco de merkén.
Pongo la fuente en el horno, a los mismos 240°C. Cuando llevan 20 minutos, les entierro un cuchillo para tantear si ya están blandas, y la verdad es que siempre están.

El secreto estaba en el temperatura del horno.

Una de mis maneras favoritas para comerlas, es acompañando una rica ensalada aderezada con jugo de limón, aceto balsámico, sal y aceite de oliva (si gustan). Sobre la ensalada, sésamo tostado en casa, a gusto.

DSC_9442 (2)

En esta foto de hoy, las papas están preparadas con un poquito de pasta de ajo y una cucharadita de mostaza, sin merkén. La ensalada tiene espinaca, zanahoria y coliflor cruda.  Para qué les cuento lo rico que es este almuerzo!

Si tienen un dato fácil y rico, no duden en compartirlo!

5 tips PARA LA ÉPOCA DE FRÍO

5 tips PARA LA ÉPOCA DE FRÍO

Hace un año en abril, Santiago tuvo record de calor y andábamos de mangas cortas hasta casi llegado mayo. Esta vez, hubo todo tipo de emergencias y desastres porque el fin de semana, simplemente, llovió 10 veces más de lo habitual.

Con esto, salieron al baile las botas de agua, las sopaipillas, los bidones de parafina y dimos por comenzada la época invernal.

Por supuesto, hoy hizo calor.

Obviando ese detalle, y suponiendo que a partir de ahora viene la típica y drástica disminución de temperatura y a muchas personas, como a mí, se le hielan los pies sin tregua hasta la próxima primavera, les traigo estos 5 tips para capear el frío:

  1. Secarse la nuca: este maravilloso consejo me lo dio una médico otorrino hace muchos años atrás, cuando me vio llegar a su consulta en pleno invierno con el pelo mojado. Para las mujeres que hemos tenido la suerte de nacer con abundante cabellera (entiéndase, a las que el pelo corto nos queda como Dora la Exploradora), el tema de secarlo antes de salir es cosa seria. Este tip dice que si no tenemos tiempo para hacerlo como corresponde, hay que pasar el secador a lo menos por la nuca, hasta que esté completamente seca, porque ese es el lugar que más tarda en secarse y que verdaderamente nos enfría. Es sumamente rápido y hace una gran diferencia versus salir con el pelo mojado.
  2. Tomar naranjada caliente: este brebaje exquisito, hecho con el jugo exprimido de una o dos naranjas en un tazón, que se rellena con agua hirviendo, es el mejor tip si llegamos a casa entumidos y/o empapados y/o tenemos la mínima sospecha de estar en presencia del virus del resfrío o catarro.
  3. Tomar té rojo con jengibre: en mis décadas de vida, coincidiendo muchas veces con la primera vez que alguien me da la mano en invierno, he tenido la suerte de recibir muchos consejos para pasar el frío. Uno de los mejores, ha sido el de tomar té rojo (que me encanta) con ralladura de jengibre (que no me gusta tanto). Por los dos paréntesis anteriores, aquí el consejo es que cada uno busque la proporción de té rojo y jengibre que le acomode, de todas maneras, esta bebida los va a hacer entrar en calor.
  4. Ponerse la bufanda de adelante hacia atrás: por esos mismos días en que la otorrino me pilló con el pelo mojado, la fonoaudióloga (que era su secuaz en el proceso de eliminar un nódulo en mis cuerdas vocales) me dio otra indicación genial. La bufanda se pone de adelante hacia atrás, tapando boca y nariz, y las puntas se traen hacia adelante y se amarran. De esta forma, el aire que respiramos se entibia antes de entrar a nuestro cuerpo, lo que ayuda mucho a quienes son alérgicos o tienen más vulnerable su sistema respiratorio.
  5. Humectarse la piel con aceite: si como a mí, se les seca la piel del cuerpo o los pies durante el invierno, y no quieren que su piel absorba nada que no puedan pronunciar, entonces apliquen aceite de coco, de almendras, de rosa mosqueta o el que prefieran, de uso cosmético, en vez de crema para cuerpo. Los aceites vegetales son rápidamente absorbidos por el cuerpo, dejando una textura exquisita en la piel, y su acción es mucho más duradera.

¡Bien! estos son 5 de mis tips para sobrellevar de mejor manera el frío y el invierno. Si ponen alguno en práctica alguno o saben otro, se agradece que me lo cuenten ¿ok?