Este libro, está cargado de detalles mágicos para mí:

El primero, es que si bien lo compré en cuanto se editó (mayo de 2015) y lo comencé a leer al momento de recibirlo, no era “mi momento” para disfrutarlo. Entonces, sucedió (como siempre en estos casos) que mi cabeza distraída simplemente se perdió en otros pensamientos nacidos de la misma lectura, o en la posibilidad de ir a la cocina a comer algo, o en un relajo que causaba modorra. Así que, sin culpa, lo dejé a la vista hasta nuevo aviso.

Una buena noche, de esas que invitan a comer almendras y leer, lo tomé, lo volví a mirar en detalle, lo abrí y ahí sí, me perdí en sus páginas de una sola vez.

El segundo, es la historia. Para mí, sobre todo, su protagonista, que me hizo sentir tantas emociones a medida que su vida avanzaba, gracias a la transparencia con que cada detalle está dispuesto en el libro y la empatía que surge de la cotidianidad de ser hijo, en cualquier lugar del mundo.

De personajes entrañables, como la madre y el mismísimo Ernestico, “Un Cubano Más” me llevó volando al final de sus páginas. Cuba, ese país tan distinto al mío, de historias tan feroces, esta vez desde la simple mirada de un niño que se hace hombre durante el relato.

El tercero, es su autora. Ella es estadounidense, de origen mexicano, y si bien no llegó a Estados Unidos arriesgando su vida en ninguna frontera, conoce lo que significa ser foráneo en esas tierras, a veces por el acento, otras por los rasgos, y cómo siendo ciudadanos que cumplen todos los estándares además de todas las normas impuestas por su nuevo país, deben luchar el doble por lograr la vida que sueñan. Y derramar más de alguna lágrima de impotencia por un comentario mal intencionado.

Silvia se inspiró en una historia que a ella la remecíó más de lo que puede remecer a quienes no hemos vivido apenas su experiencia, menos aún, la de quien inspiró a Ernestico. La llevó al papel, la transformó en novela, la editó y hoy está en los detalles finales de su traducción al inglés, y todo esto, sólo por la convicción de que escribir un libro era una de sus metas personales.

El cuarto, Silvia es mi gran amiga, sí, la de los “Happy Hula Wishes”. Aún así, a medida que pasaba las páginas de “Un Cubano Más”, ella estaba completamente ausente, sólo un par de veces me dije “verdad que este libro lo escribió Silvia” y eso es, ciertamente, fantástico. Su libro tiene vida propia.

Mientras escribía este post recibí algo hermoso de parte suya: una copia autografiada de su libro junto con un marcapáginas hecho por ella ¡el mejor regalo de cumpleaños! (y también por adelantado). Otro poquito de “magia” en este libro.

“Un Cubano Más” de Silvia C. Rodríguez, disponible en Amazon.com (además de un ejemplar que ofrezco prestado, dentro de mi ciudad).

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