En mi ciudad la gente no sale a pasear en días de nubes y frío, como lo hace cuando está soleado. Sí señor, lo he comprobado en mis caminatas otoñales y de invierno. En un día frío y gris uno se topa con harto extranjero y harto deportista pero, santiaguinos comunes, muchos menos que en un día con sol o calor.

Tenemos la suerte de pasar por las cuatro estaciones cada año, marcadas por un clima y un paisaje distinto. Pero tenemos la costumbre de encerrarnos cuando está helado o llueve.

Entonces, como creo firmemente en la belleza de las mañanas nubladas y las tardes de lluvia, paso por aquí con algunas imágenes a tratar de convencerlos de que dejen la modorra en casa, y la próxima mañana libre, después de un saludable desayuno, salgan a buscar algunas de las maravillas naturales que sólo se ven a partir del otoño.

Es bueno considerar que yo soy una persona especialmente friolenta. Culpo de esto, tal vez injustamente, a mi madre, quien me ponía pantalones tejidos de lana bajo los vestidos y me envolvía la cabeza en una bufanda, a la más mínima nube gris. Así que si son como yo, abríguense, pero en capas, de manera que éstas se puedan ir sacando a medida que la caminata les acalore.

Mientras recorren, métanse entre las plantas, acérquense a mirarlas, observen, respiren. Nunca verán lo mismo, así vayan todos los días al mismo lugar. La naturaleza es así.

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Si tienen una botella térmica, lleven un café o una infusión caliente. Además de un líquido caliente, o en vez de, lleven agua. No porque haga frío dejamos de deshidratarnos. Pero claro, una botella pequeña, de manera que el peso no les incomode.

Una vez aperados, vayan a un parque o un área verde grande, que les dé mucho espacio para investigar. Mientras más plantas, mejor. Si tienen suerte, verán también animalitos pequeños que viven entre la vegetación.

Revisen más fotos pinchando aquí.

Lleven a sus niños. Que sean amigos de una llovizna, de meterse a los charcos con botas de goma, de sentir cómo crujen las hojas al caminar. Aprovechen de enseñarles a contemplar las flores y díganle el nombre de los árboles al tiempo que se los muestran. Miren mucho hacia arriba, que las mezclas de ramas y cielo son preciosas.

Y cuando llueva, salgan con paraguas (o vayan, cuando termine el aguacero, a buscar el arcoíris). El invierno crea algunos de los mejores recuerdos en el alma de un niño.

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Para mí, este es el mejor panorama gratuito que puede existir, y a ustedes ¿les gusta?

 

 

 

 

 

2 comentarios en “¡A LA CALLE!

  1. Hola!!! Estoy tan de acuerdo con todo lo que escribiste! Confieso que a veces me cuesta el frio… Pero no hay mejor forma de vencerlo que salir a moverse, para generar calorcito propio 😉

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    1. Vamos a programar una salida juntas. Tú eres una genia paseando por Santiago que seguro que me haría notar lugares que no he observado y tal vez haya algo que aún no conozcas y yo te pueda mostrar!

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