¿Qué puede tener de especial cocinar, en Chile, lentejas chilenas?

Es una buena pregunta si ignoramos el hecho de que el 90% de las lentejas que se venden en mi país, son de origen canadiense.

Así es mis queridos “perapriscos”. Resulta que esta legumbre, ya sea en el supermercado o a granel en la mismísima Vega Central de Santiago, tiene su origen en el país del norte porque su costo es mucho menor. Eso redunda en que, año a año, sean menos las lentejas que se siembran y cosechan en nuestro país.

Conversando de esto con un amigo argentino me dice “pero si en Argentina comemos lentejón chileno, esas son las lentejas ricas”. Qué orgullo y qué lástima que se estén perdiendo.

El meollo del asunto, es que las lentejas chilenas son las que comíamos de niños. Esas de diferentes colores, no tan cafés, más bien verdosas, a las que había que sacarles las piedritas ¿se acuerdan?

Pues bien, para todos aquellos a quienes se les hizo agua la boca de sólo pensarlo, aquí el mejor de los datos del mundo mundial. Cosecha Justa, un emprendimiento que trae directo desde productores en el sur, a granel, una serie de alimentos no perecibles (flor de sal, harina integral de molino de agua, chícharos, y mucho más), vende ¡lentejas chilenas! Entonces yo, fascinada con la idea de volver a comer las lentejitas antiguas, partí a buscar mi primer medio kilo. Claro, porque la gracia de Cosecha Justa es que, como venden a granel, si uno quiere le venden 200 gramos de lentejas sin hacerse ni un problema.

Con mi pavor a la olla a presión a cuestas, heredado de quién sabe qué historia que alguien me contó, porque jamás he visto explotar una, me fui a la segura para hacerlas en olla tradicional y las remojé 1 día. Sí señor. Y esta mañana… puse lentejas, papas en cubitos, tomate trozado, ajo, cebolla, flor de sal y al final de la cocción, arroz basmati (porque me quedaba un poquito). “El secreto de la nona” para esta receta es un mini chorrito de vinagre.

DSC_2249 (2)

No sé si estuvieron listas a los 40 o 30 minutos, porque las probé recién a los 40, y estaban blandísimas, con el inconfundible sabor de los guisos de mi niñez.

Un último dato interesante sobre Cosecha Justa es que si le compran por internet, el despacho en Santiago se hace en bicicleta.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s