Esta frase acompaña a Pera Prisca desde su nacimiento. Siempre la incluyo con la intención de que alguien la considere, la piense y se decida a la acción. Porque “todos podemos hacer algo” es una invitación para moverse, para gestionar un cambio a través de un acto concreto: participar, colaborar, difundir, rechazar, preferir.

Por mi parte, estoy creando esta serie de publicaciones, partiendo por ésta, denominada EMPRENDEDORES, en la que voy a tocar varios temas que son importantes para quienes se han decidido a tomar el camino del emprendimiento, los proyectos sociales y las iniciativas con sentido. El fin es compartir lo que he aprendido en tantos años ligada a temas como innovación, emprendimiento, proyectos, y tal vez, más a aún, lo mucho que he aprendido mientras preparo mis propios emprendimientos, doy vida a este blog, y me vinculo con más y más personas que recorren el laborioso, y valiente, camino de la vida independiente.

“Si crees que eres demasiado pequeño como para hacer la diferencia, intenta dormir con un mosquito en la habitación”

(la autoría se la atribuyen desde un proverbio africano hasta Anita Roddick, así que la verdad, no sé)

Soy una convencida de que la educación recibida, sobre todo en la familia y sumada a la del colegio, hace una real diferencia entre las personas. Chile es un país cuyas calles, rincones, y hasta los costados de las carreteras, suelen tener basura (papeles, plásticos, envases). Hace unos días comentaba con alguien que no tengo recuerdos de haber tirado alguna vez un papel o un envase, al suelo. Al contrario, lo que recuerdo desde que tengo memoria, es terminar mi helado o mi dulce y estirar mi mano para entregarle todos los envoltorios a mi mamá, quien los ponía en su cartera hasta que regresábamos a la casa y los tiraba al basurero. Hasta que crecí y por supuesto, si no hay basurero, guardo todo en mi cartera o mochila, hasta que encuentro uno. Ni en ese momento, ni ahora, me cuestioné el valor de hacerlo, aun cuando mucha gente bota todos los desperdicios en cualquier lugar. Tal vez por pequeñas actitudes como esas, heredadas de mi entorno, es que no tengo dudas del valor que tienen para el mundo, las acciones de una sola persona.

Sin embargo, demasiados desconfían de su capacidad para generar un cambio desde su propia acción y ese es uno de los desafíos que me he autoimpuesto en relación a personas que tienen grandes ideas, grandes talentos, pero no les dan movimiento, lo que transforma sus emprendimientos (tanto personales como empresariales) en ensoñaciones lindas que no quedan en otro lugar, más que sus cabezas y su corazones.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Aquí una lista de acciones para comenzar hoy mismo a movilizar nuestras iniciativas y las de otros:

  1. Si conocemos un emprendimiento que nos convence y a alguien que creemos se puede beneficiar al conocerlo: VINCULAR. Crear redes. Es tan fácil como decirle a otro “conocí un emprendimiento que puede interesarte porque tiene el insumo que necesitas”.
  2. Si consumimos algo que nos gusta en relación a su calidad y nuestros valores, o nos enamora un lugar, por sus productos o la experiencia que se vive en él: RECOMENDAR. Hacerlo en todas nuestras redes, postear una foto, describir nuestras sensaciones positivas, nuestro agradecimiento, o lo que corresponda.
  3. Si sabemos de una actividad en que emprendedores van a vender productos u ofrecer servicios; conocemos a un pequeño emprendedor; sabemos de una actividad gratuita de formación para emprendedores: COMPARTIR ¿Acaso no nos gusta recibir buenos datos y nuevas oportunidades de formación?
  4. Si conocemos a alguien que tiene un negocio, pero no tiene acceso a redes sociales: PUBLICAR. Existen muchos emprendimientos que, por la nueva modalidad de hacer negocios, se van quedando atrás por la falta de acceso a los nuevos canales de comunicación y difusión. Hace un tiempo vi (y por cierto compartí) la foto que alguien subió en su Facebook de una mujer, en Argentina, que todos los días vende gorritos y guantes en una calle de Buenos Aires. Esta foto sumó muchísimas vistas, y seguramente, más de alguien, llegó al negocio informal de esta señora, gracias a esa simple acción de haberse tomado 5 minutos para compartir su existencia.
  5. Si vemos que otro emprendedor no sabe hacer algo o no logra resolver un problema: AYUDAR. Esto que es tan natural e intuitivo, para algunos sigue siendo un práctica que sólo se realiza con los más cercanos.

Es necesario unirse rápidamente a este nuevo mundo de acciones inmediatas y colaboración, o las oportunidades pasarán por delante de nosotros sin que alcancemos a verlas. Y piénsenlo: el mundo será con nosotros lo que nosotros seamos con él.

 

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