Uno de los cambios más significativos en relación a la manera de hacer negocios, respecto de hace algunos años, es que hoy el foco no es la competencia, sino, la COLABORACIÓN.

Muchos de quienes tenemos más de 35, entendemos fácilmente frases como estrategias de competencia, espionaje industrial, copia de ideas, e incluso aquello de “no te lo cuento, porque quiero que resulte” (que en realidad es un “no te lo cuento porque no quiero que mi idea te sirva de inspiración a ti”). Nos es natural porque es lo que escuchamos, vimos o experimentamos, en nuestros estudios o vida laboral. Fuimos criados con frases como “tienes que ser el mejor”, “no le cuentes tu idea a nadie para que no te la copien”, y como es normal, seguimos creyendo que el mundo se mueve de esa forma.

Pero el mundo cambió. Actualmente, adecuadas de manera natural al cambio generacional, las claves del éxito se basan en compartir, crear redes, formar alianzas, entre otras que van en similar dirección. Colaborar significa trabajar con otras personas con el fin de realizar una obra o lograr un objetivo. Debe ser una relación del tipo “win-win” o “ganar-ganar”, es decir, que todos sean beneficiados por el aporte del otro. Y aquí el primer traspié. Hasta hace algunos años existía la creencia de que había que sacar el mayor provecho, para el beneficio propio, en cada situación. Esto hace eco en algunos intentos actuales de colaboración, cuando una de las partes quiere sacar todo el beneficio posible, con el menor esfuerzo o retribución, y el entorno lo nota.

Existen dos tipos de emprendedores que pierden beneficios por no adaptarse a este nuevo escenario: aquellos que desconfían y rechazan las posibilidades de alianza, y aquellos que no saben retribuir la colaboración de otros.

INSISTIR EN HACERLO SOLOS: la insistencia de no aceptar, de manera tajante, un apoyo o ayuda concreta proveniente de otros emprendedores u organizaciones, es un error que se castiga tácitamente, alejando a quienes han recibido aquel rechazo. Por otra parte, la sobrevalorada virtud de lograr algo por uno mismo, está obsoleta; el valor está en lograr el objetivo, sí, pero si es trabajando en equipo, dicho valor se incrementa. En el ámbito emprendedor, esto último obliga a buscar y conocer a otros con iniciativas parecidas o complementarias a la propia, crear lazos con ellos, hacer actividades (difusión, concursos, campañas) en conjunto, mantener las relaciones a través del tiempo. Si nos conocen 1.000 personas y nos aliamos con 3 iniciativas, cada una conocida por otras 1.000, tendremos el potencial de ser conocidos por un total de 4.000 posibles consumidores.

NO RETRIBUIR ADECUADAMENTE: los emprendedores que, aprendiendo del punto anterior, se entregan a la dinámica de la colaboración y los proyectos mancomunados, deben agradecer adecuada y oportunamente, el esfuerzo de aquellos con quienes han trabajado en beneficio mutuo. En palabras simples, si alguien menciona y difunde la oferta de otro emprendimiento en sus redes sociales o ha colaborado en una acción conjunta, lo esperado es que dicho emprendimiento haga lo propio en las suyas, y no sólo con las herramientas automáticas para re postear, re twittear o compartir, sino con el mismo estilo con que comparte publicaciones propias, de manera que sus seguidores se sientan atraídos a conocer la cuenta que difunde. Importante es también la oportunidad con que se lleva a cabo esta acción. Idealmente, la respuesta a una mención en redes sociales debe ser inmediata. Si se trata de una actividad colaborativa, también es importante la difusión durante su realización e inmediatamente después.

Sí, se pueden obviar las sugerencias e insistir en los temas anteriores, pero paulatinamente, nos iremos marginando de todas las posibilidades que presentan las nuevas formas de relacionarnos con nuestros consumidores, que finalmente, son lo más importante. Cualquier negocio o causa social, necesita de la adhesión o el consumo de las personas, y mientras más alianzas creamos, aumentamos las posibilidades de manera exponencial.

Las recomendaciones anteriores no garantizan el éxito de una iniciativa, pero sí son básicas para llegar al público que, en la actualidad y durante varios años más, será la población encargada de tomar la mayor cantidad de decisiones de consumo en el planeta: los Millennials.

Un comentario en “EMPRENDEDORES: La Era de la Colaboración

  1. Me encanta esta ideología de trabajo en equipo. Me recuerda la enseñanza de mi papá, que lo que das recibes.

    Gracias por compartir tu artículo. Me parece muy interesante.

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