CONTENIDO, PERSONAL

Primero TÚ

O primero yo, en mi caso. Este ha sido por lejos el mayor aprendizaje de mi vida adulta.

Criada por una madre que valoraba la condescendencia, se me inculcó desde pequeña que debía agradar al resto de las personas, servirles, cuidarles, apreciar todo lo que hicieran “aun cuando” a mí no me gustara (por ejemplo, las comidas que me sirvieran o los regalos que me dieran). Lo hizo sin mala intención, ella lo consideraba “respeto”.

Entonces, crecí con un gran respeto por todos, sintiéndome terriblemente culpable cuando no podía “ser” lo que se esperaba de mí, y complementando ese concepto de respeto, con el que me enseñaban en el colegio de monjas donde estudié y el que aprendí en la parroquia católica a la que asistí durante mi adolescencia.

Cada vez que no llegaba a “ser” la persona capaz de agradar a los otros, sentía culpa y frustración, así que resultó natural convertirme en alguien cuya mirada estaba puesta siempre en los otros.

Esos mismos “otros” comenzaron a defraudarme, hacerme llorar y romper mi corazón, por más que tratara de hacer lo que ellos querían. Esta paradoja era tan evidente, que tuve que volver a mirar todo lo que había entendido hasta ese punto de mi vida. Y ojalá lo hubiera hecho mucho antes.

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¿POR QUÉ ME QUIEREN LAS PERSONAS?

Si bien mi mamá tuvo alguna confusión de conceptos, le agradezco infinitamente que me haya enseñado a ser amable desde niña. Una de las razones por las que hasta hoy me encuentro con gente muy mayor que me llena de abrazos y besos, es porque en mi casa siempre se consideró a todas las personas iguales, y así como podía abrir conversación con niños, tuve que aprender a saludar y conversar con adultos y ancianos, cada vez que tomaba el ascensor del edificio en que vivía. Ese cubículo fue la mejor escuela de comunicación que pude tener mientras crecía.

Dicha cualidad, la de ser amable, fue una de mis salvaciones. Las personas se encariñaban, como yo con ellas, y lo demostraban en la medida que nos relacionábamos. Luego, esa sensación de cariño apuntalaba un poco mi frágil autoestima.

Pero había muchas más razones por las que las personas me querían, y no tenían que ver para nada con lo que yo hacía por ellas.

Me querían, por ejemplo, por mi alegría. Y la alegría es algo que se manifiesta luego de hacer o pensar algo que nos anima, y que muchas veces puede ser una actividad a solas, como hacer ejercicio, leer, meditar.

Me querían también por la manera en que expresaba mis sentimientos. Y me refiero a todas las formas que planeaba, en solitario, para sorprender, celebrar, consolar a otros.

Me querían por las ganas que le ponía a cocinar algo, a pesar de no saber cocinar; por mis conversaciones llenas de historias; por lo que escribía; por las fotos que tomaba; por los buenos ratos cantando; por las bufandas que es lo único que sé tejer; por mi positivismo insufrible; porque escuchaba; porque los hacía reír; porque contaban conmigo.

ME QUIEREN y me querían, básicamente, por todo aquello que hago cuando me pongo a mí primero, no al otro.

Comprender esto, cambió mi vida en dos sentidos.

ALEJÓ PERSONAS, todas las que esperaban que yo fuera alguien “para” ellas y que se sentían muy bien cuando yo tomaba las iniciativas, pero defraudadas cuando no, fueron agarrando su amistad, cariño, tiempo, y se los llevaron. Hasta hoy transitan, aunque brevemente, personas a quienes les molesta que mi atención no esté puesta en ellas más que en mí, o sucumben a la decepción luego de haber creado expectativas enormes acerca de qué debía hacer por ellas, o se alteran porque no me enfurezco como esperan o no soy condescendiente ante sus llamadas de atención.

ME ACERCÓ A MÍ, a mi belleza particular, a mis talentos, a mi valentía. Vi por primera vez lo que otros, que me han amado desde que me conocen hasta ahora, vieron siempre. Y conectar con uno mismo desde el cariño incondicional y la compasión, es fuente de muchísimo, sino todo, lo que podemos contribuir al mundo.

EL APARENTE EGOISMO QUE NOS LLEVA A LA MÁXIMA GENEROSIDAD

La percepción de que estamos constantemente en deuda con quienes nos rodean, con el mundo, con las tendencias, nos lleva a una sensación de carencia. Y desde esa ubicación imaginaria, se hace muy difícil contribuir.

Incluso los conceptos de atención plena, autocompasión, y prácticas como la meditación y el yoga, tan valorados hoy a pesar de su larga data, se basan en la conexión primordial con uno mismo y después, con la comunidad.

Luego, como necesitamos un entorno igualmente libre para desplegarnos sin timidez, no nos queda otra que a AMAR a las personas por quienes son, es decir, con su historia, sus modos, sus creencias, y todo lo que traen hasta el punto en que las conocemos y cuanto cambien de ahí en adelante.

Y como estamos felices de ser quienes somos, porque nos hemos dado la oportunidad de ser quien queremos ser, resulta más fácil EMPATIZAR con todo lo que transitan los demás a lo largo de su vida y comprenderlos en sus momentos difíciles, con sus días desanimados, sus tiempos alejados, sus caras molestas, sus jornadas de miedo y estrés.

Por último, ser nuestra prioridad nos permite llenar nuestra vida, sin miedo, de experiencias, emociones, sentimientos, ideas, habilidades, prácticas, y eso nos transforma en individuos con mucho que entregar.

Entonces, podemos practicar la aceptación, la cooperación, y hacer comunidad, desde la felicidad de compartir lo que ya somos.

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Mi vida ha sido mucho más agradable y segura, desde que puse las cosas en orden. Mi creatividad se multiplicó, solo porque le di permiso sin preocuparme por lo que piense el resto. Las ganas de expandir cuanto hago, en vez de guardarlo, se instalaron en mí. Lo más importante: mis relaciones se consolidaron lindas, honestas, y me rodeé de personas que me aman por quien soy, y no por lo que esperan que yo sea para ellas.

4 comentarios en “Primero TÚ”

  1. Ufff cuanta verdad… cuán representada y cuánto me queda por avanzar… aunque siento que como tú, de a poco he ido aprendiendo… sea educada, salude, caiga bien jajaja sirve, pero cuando logramos entender que a la primera que tenemos que caerle increíble y que sueñen con ser nuestra mejor amiga, somos nosotras mismas… ahí vamos perfecto.. .. bkn seguir juntas en esta parte del camino 🦋

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