5 tips PARA DESORDENADOS

5 tips PARA DESORDENADOS

 

Aquí viene la primera buena noticia y es que tú, que creciste escuchando ese adjetivo, NO ERES desordenado. Ese calificativo te lo dio una o varias personas, dentro de las que seguramente se cuentan aquellas que no supieron cómo enseñarte hábitos cuando eras pequeño, pero no es parte de tu ser, sólo que tanto lo escuchó tu subconsciente que llegaste a creerlo. La segunda buena noticia, es que todo hábito se puede adquirir de adulto, sólo que, a diferencia de cuando somos niños, lo hacemos conscientemente.

Como todo lo que escribo, este post proviene de mi experiencia. Crecí escuchando que era desordenada y para muchos lo soy, pero lo bueno, es que nunca lo he creído, así que siempre confío en que “esta sí es” la última vez que ordeno el closet, que organizo la despensa, que clasifico los papeles. Y esa visión positiva me ha llevado a conseguir un cierto orden en casa que, felizmente, se traslada a otros aspectos de la vida.

Hay quienes tienden de manera natural al orden, y otros, tendemos de manera instintiva al caos. Muchas veces, es un aspecto que nos persigue a quienes nos distraemos con facilidad, porque no terminamos de hacer una cosa, cuando se nos ocurre otra, y ahí dejamos la anterior a medias.

Aquí les doy 5 consejos para salir del círculo vicioso del desorden:

UN LUGAR PARA CADA COSA: esto me lo enseñó la maravillosa Marie Kondo en su libro “La Magia del Orden” y si bien es tan obvio, antes de leerlo, nunca me di cuenta. Crecí con una mamá ordenada que en su cabeza siempre supo dónde poner las cosas, el problema es que yo no sabía porque ella las iba ubicando en distintos lugares cada vez (hay que reconocerle que ella es muy creativa en eso ¡!). Si todos en casa conocemos el único lugar para cada objeto, se creará el hábito de volver a ponerlo ahí cuando no esté en uso.

LA CAMA: sabido es que una cama hecha, da de inmediato la sensación de orden en un dormitorio. Pero para ello la cama debe ser fácil de hacer, e idealmente, tener espacio para circular alrededor de ella (si queremos que los niños hagan su cama, es mejor ponerla al medio de la pieza, y no arrinconada a la pared, aunque tengan una habitación pequeña). Además, evita los cojines y mantas decorativos, sólo deja lo que usas, y ten para ellos un lugar específico para dejarlos en la noche.

SI TARDA MENOS DE 3 MINUTOS HAZLO DE INMEDIATO: esto es de los mejores consejos que he leído. Si te das cuenta que debes hacer algo que tarda menos de 3 minutos (como lavar un plato, regar una planta, guardar un par de zapatos), hazlo ya. Todas esas pequeñas tareas que dejamos pasar, luego se transforman en un cúmulo de pendientes y cosas desordenadas.

DEJA ORDENADO ANTES DE DORMIR: es otra máxima, no fácil, pero útil que da gusto. Antes de acostarte, deja todo limpio y guardado en la cocina, la ropa sucia en el cesto, el baño con las toallas que usarás por la mañana, la ropa guardada en el closet. No hay mejor antídoto que amanecer en un lugar ordenado para evitar el desorden.

TEN POCAS COSAS: aquí el mejor secreto. “Minimalízate” ¿existirá ese término? Es evidente que la mayoría de las personas tenemos más de lo que necesitamos y el minimalismo es una corriente que, más que una moda, es un llamado de atención que cambia vidas. Como la mía. Tal como muchas personas, yo tenía (y aún tengo) cosas de sobra: ropa, recuerdos, discos compactos, libros, muebles, artículos de cocina. En todas las habitaciones de mi departamento, tengo más de lo que necesito. Pero en aquellos lugares donde ya voy teniendo lo justo y preciso, como el baño y la cocina, en los que de a poco me acerco a mi ideal personal, todo se hace más fácil, agradable y simple. El orden se mantiene casi solo. Un ejemplo: desde hace un tiempo he venido preparando la mayor cantidad de mi alimentación desde cero. Tenía cucharas, cucharones, espátulas, de diferentes formas, tamaños, materiales, en fin. Me deshice de todo lo sobrante y me quedé con unas cuantas cucharas y espátulas de bambú. Ahora, cuando cocino, como debo lavar los utensilios para volver a usarlos, nunca más quedó el lavaplatos con un alto de cosas para lavar “después”.  En vez de ir al cajón y sacar otra espátula, lavo la que estoy usando y la utilizo otra vez. Tener menos no es una “incomodidad” como nos hacen creer, cuidado con eso. Tener menos, es más tiempo, más orden y más calidad de vida.

Lo importante tras esto, no es ordenar, sino, no desordenar. Todos los consejos que les dejo, son para que eviten que el desorden se propague en su espacio, porque ya sabemos que una vez instalado, toma vida por sí mismo.

En el caso que sean los responsables de crear hábitos en niños, recuerden hacerles las cosas fáciles; si quieren que tengan su ropa ordenada, dos cosas, no tengan más ropa que espacio y dispongan un lugar donde el niño pueda doblar sus prendas. Para hacerlo entretenido y útil, enséñenles a ordenar la ropa por colores, así ellos sabrán siempre dónde encontrar lo que buscan. El orden previo a irse a dormir, que sea temprano, no cuando el niño ya tiene sueño. La ropa que no quede en una silla, todo debe quedar en el cesto de la ropa sucia o en su lugar dentro del armario o cajonera. Que todo tenga un lugar en la casa y sean ustedes los primeros en respetarlo. Y lo más importante, nunca le digan que es desordenado, al contrario, le deben recalcar que es una persona ordenada, eso se llama refuerzo positivo y es lo que hace que personas comunes se conviertan en grandes seres humanos.

EMPRENDEDORES: Cafés y Restaurantes

EMPRENDEDORES: Cafés y Restaurantes

 

Yo amaría trabajar de cliente incógnito. Sépanlo.

Y no sólo es que me gusta comer rico o beber un té bien preparado, es que, hace muchos años, estuve meses aprendiendo el oficio de garzón y maître, en un restaurante didáctico tanto o más exigente, que uno regular. Cuando uno ha pasado por esa tortuosa bonita experiencia, sale con dos mañas: dejar siempre propina y fijarse en todos los detalles del lugar y el servicio.

Por extraño que parezca, en Chile, a diferencia de otros países, los garzones no suelen estudiar ni capacitarse para ejercer ese oficio. De hecho, quienes lo aprenden de manera formal, son los estudiantes de carreras como Hotelería, que si bien trabajan en ello mientras estudian, no son quienes se dedican de manera permanente. Se suma a esto que, para abrir un local de expendio de comida, no es necesario tener estudios o conocimientos relacionados con atención de público, gastronomía u hotelería, tan sólo las resoluciones sanitarias correspondientes y la infraestructura mínima exigida.

Si a eso le suman que siempre ando de Café en Café buscando buenos datos en la cuidad que habito, y probando comidas ricas en pequeños restaurantes, no puedo menos que darle estos simples consejos para que su negocio no quede nunca en la lista negra de alguien que pasa a él buscando una experiencia agradable.

LOCAL

LIMPIEZA: de todo y de todos. Un negocio que vende comida debe estar limpio. Y no bastará con limpiarlo una sola vez en el día.

BAÑOS LIMPIOS: punto aparte porque un poco de migas en el suelo, vaya y pase, pero un baño sucio no. No señores, imperdonable, no saben la cantidad de personas que hemos dejado de ir a un lugar porque su baño no está limpio. Recuerden que muchas veces, sobre todo en el caso de turistas, embarazadas, familias con niños, pasar a comer es también el momento para pasar al baño. Así que no crean que no pierden clientes por ese detalle, porque sí lo hacen.

MANTELES LIMPIOS: para esto, antes de enviarlos a confeccionar, prueben las telas, porque tanto su color como su composición deben asegurar que, al ser lavados, las manchas desaparezcan. Un mantel manchado da la sensación de suciedad. Lo mismo ocurre con las servilletas de tela.

VAJILLA LIMPIA, SIN MANCHAS, SIN MELLADURAS: atención con el lavado y cuidado de la vajilla. En general, no son los clientes quienes las rompen. Es decir, si un cliente rompe algo, lo más probable es que quede inservible. Pero esas pequeñas melladuras, son producto de la manipulación, de la calidad, del almacenaje. Y no es agradable tomar en una copia estropeada, o una taza manchada.

TEMPERATURA: una temperatura se mantiene agradable en espacios interiores con estufas, aires acondicionados y puertas cerradas. Pero si su local tiene terraza, ésta debe ser calefaccionada en el invierno. Para los días que no ameritan calefactores, pero son algo fríos, pueden disponer de mantas para cubrirse las piernas.

AMABILIDAD: quienes trabajan atendiendo público (meseros, cajeros, administradores) deben saber que parte del buen servicio es el trato amable y es necesario saludar, atender con respeto, agradecer la visita. No permitan que eso quede a elección de cada persona, o dependa del humor con que llegó.

COMPENSAR LOS IMPREVISTOS: si los platos se atrasan más de lo prudente, si un garzón derrama un líquido sobre un comensal, si aparece un vidrio en una comida, y no se extrañen, que todo esto lo he visto pasar, deben, además de disculparse, compensar con un descuento o algo extra durante su estadía. Si se derrama una cerveza sobre un cliente y rápidamente le ofrecen disculpas, el lavado de su ropa, y lo compensan de alguna manera, les aseguro que no lo van a perder porque sabe, igual que ustedes, que son situaciones que pueden suceder.

CONOCER LO QUE PIENSA EL CLIENTE: sobre todo cuando acaban de abrir, hagan una pequeña encuesta, escrita u oral, a los clientes en relación al servicio, a la variedad de platos, y lo más importante, consideren sus respuestas; en ellas puede estar el éxito de su negocio. Si un cliente se va antes de pedir, los administradores o dueños deben saber por qué, para poner freno a aquello que sea de responsabilidad del lugar.

GARZONES

UÑAS LIMPIAS, PELO ARREGLADO: tener las manos y uñas limpias es básico para cualquier persona que trabaje con alimentos, no necesita explicación. Pero también tiene que ver con la imagen que proyecta del lugar en que trabaja, lo mismo que su pelo. Con esto no quiero decir uñas cortas, sin esmalte, y pelo corto, sino meseros que, durante su trabajo, estén pulcros y arreglados.

ROPA LIMPIA: si usan delantal, o alguna prenda que se repite todos los días, debe ser lavada con frecuencia.

CONOCER LA CARTA: todos los días, cuando ya está listo el menú o se sabe si hay algo de menos, se debe repasar la composición de cada uno de los platos y bebidas, junto a los meseros. Cada vez que un cliente pregunta la composición de un plato, debe recibir una respuesta precisa o ¿qué pasa si alguna de las personas es alérgica a un ingrediente y no fue bien informado?

ENTREGAR LA CARTA: un cliente no puede estar 5 minutos sin recibir la carta del local o, si no tiene, una reseña de lo que se ofrece. Es tan fácil como acercarse, saludar y entregársela. Suelen pasar varios minutos antes de que esté listo para pedir.

OBSERVAR AL CLIENTE: el trabajo del garzón es continuo, no termina al entregar la carta, o un plato. Si tiene mesas asignadas, debe mirar permanentemente sus mesas de manera para que ante un gesto de los clientes, se pueda anticipar.

NO CONVERSAR DE TEMAS PERSONALES, O A VOLUMEN FUERTE, EN LA BARRA O EL SALÓN: o en el lugar en que se encuentran las mesas. Esto es muy notorio cuando los comensales vamos solos. A veces, estamos sumidos en nuestros pensamientos y, de repente, quedamos en medio de la última historia de amor de la persona que nos atiende, o de la última anécdota sabrosa del lugar.

RETIRAR LOS PLATOS: los platos no se pueden quedar minutos en la mesa luego que el cliente terminó. Estar atentos es responsabilidad de los meseros. Si un mesero se retrasa 10 minutos en retirar los platos (me ha pasado) los comensales han perdido las ganas de pedir postre o un café. En el caso de las cafeterías ocurre lo mismo. Muchas veces, si nadie nos retira el plato, ya no dan ganas de pedir algo adicional, una última galleta, otro té.

RETIRAR ALCUZA Y LIMPIAR, ANTES DE SERVIR EL POSTRE: sí, se puede considerar que esto es exagerado, pero no lo es. Todo depende de la experiencia que le queramos dar a un cliente en nuestro local.

NO CHATEAR NI USAR EL CELULAR: esto no debería transarse. El momento intermedio entre que el mesero entrega un plato y lo retira, no es “tiempo libre”. Y no porque se les deba pedir algo más, no, sino porque deben estar atentos (como ya lo he venido diciendo) a sus mesas. Los clientes no deberían retorcerse, ni aletear con los brazos, ni pararse de la mesa, para que alguien los atienda. Atentos los responsables porque si eso pasa, es porque los garzones los dejan abandonados. Uno de los restaurantes más exitosos de Santiago tiene una dueña que cuando ve a uno de sus garzones mirando el celular les dice apenas esta frase “en el trabajo, no”.

ALIMENTOS

TEMPERATURA CORRECTA: hay pocas cosas peores que un té frío, pero no menos malo es una ensalada con todos sus vegetales helados o una palta molida recién salida del refrigerador, es decir, todo lo que esté a una temperatura no habitual, genera un cierto rechazo.

BUEN PAN: esto es una recomendación muy en serio, en especial para las cafeterías. En esta semana, y al mismo precio, en dos cafeterías ordené lo mismo: un jugo y tostadas con palta. En una, me sirvieron un pan artesanal caliente, con una palta molida a temperatura ambiente, y un jugo sin hielo, pero fresco. En la otra, me trajeron pan de molde industrial, una palta molida con temperatura de refrigerador, y un jugo de pulpa. En el primer lugar, casi no puedo terminar mi pan, por lo contundente que era. En el segundo, fue como comer aire. Lo mismo ocurre con el pan que se sirve antes de los platos, junto con salsas o aceite para untar, debe ser de buena calidad. Una marraqueta de panadería (en el caso de Chile, pero puede ser cualquier variedad), es de todas maneras mucho mejor, que el pan industrial.

UNA ALTERNATIVA EN BASE A VEGETALES: como ya les sugerí en el anterior post de esta serie, deben estar preparados para recibir a veganos, celiacos, intolerantes a la lactosa. Y existe una alternativa en la que confían todos ellos, y es que exista al menos un plato hecho en base a vegetales, de manera que lo puedan comer. Es una recomendación simple, porque cuando no hay alternativa, todo el grupo que los acompaña se debe ir a otro lugar.

UN PRODUCTO ESTRELLA: cada emprendimiento de comida debiera tener a lo menos un producto que sea especial, original, muy rico, inolvidable. Puede ser un jugo, un café, un pastel, un plato principal; pero esmérense por tener al menos algo por lo que los clientes vuelvan.

PRÁCTICAS SUSTENTABLES

Si además de lucrar, quieren ser de verdad un aporte a la sociedad, consideren lo siguiente y todas las alternativas que encuentren en relación con el medio ambiente,

NO SERVIR BEBESTIBLES CON BOMBILLAS (POPOTES): el vidrio es uno de los materiales más higiénicos, no necesitamos nada accesorio para beber en un vaso. No las entreguen a menos que las personas las pidan.

NO USAR VASOS DESECHABLES: los vasos descartables son basura dañina para el ecosistema. Si venden café para llevar, pueden hacer una promoción para quienes van con sus propios mug o tazas.

ENTREGAR UNA SERVILLETA DE PAPEL POR PERSONA: siempre puede haber disponibles, pero ponerlas por montones en las mesas sólo hace que se desperdicien más de las necesarias. En los restaurantes en que es posible, utilizar servilletas de tela es la opción más ecológica.

RECICLAR: así como compostar y evitar desperdicios de alimentos, son acciones concretas que sólo dependen de la iniciativa de dueños y administradores. Una vez que se decidan por ellas, difúndanlas, y verán cómo turistas y personas preocupadas por el medio ambiente comienzan a preferirlos.

Para finalizar, les dejo este video de Víctor Küppers (mismo que recomendé en Facebook) para que revisen, en especial, los minutos 31:30 al 33:00 y entonces, además de todo la cabeza que le pueden poner a su emprendimiento, le pongan “actitud”.

¿Ganar más o Consumir diferente?

¿Ganar más o Consumir diferente?

Juan y Matilda son los nombres ficticios de dos personas reales que le dieron vida a una analogía que uso para dar a entender el tipo de vida que admiro y estoy construyendo. Se los describiré, haciendo un paralelo de sus características, para que se dibujen una idea mental de ambos.

Matilda y Juan tienen la misma edad. Tenían unos 39 años cuando los comencé a comparar, hace un tiempo ya.

Matilda percibía un sueldo equivalente a 1,5 veces el de Juan.

Matilda, además, compartía el sueldo de su marido que era 2 veces mayor al suyo, con sus tres hijos. Es decir, el ingreso per cápita de ese hogar, era casi igual al ingreso de Juan.

Matilda no tenía ahorros. Juan los tenía desde su primer sueldo.

Matilda vivía en uno de los barrios más caros de Santiago. Juan, en uno de los barrios mejor conectados y valorados por la gente joven de la ciudad.

Matilda vivía en una casa grande, con crédito hipotecario a 30 años plazo y estaba construyendo una piscina en su patio. Juan, vivía en un departamento de dos dormitorios, que arrendaba a buen precio.

Matilda necesitaba el auto para moverse, incluso, dentro de su barrio por lo exclusivo y apartado que era, y lo usaba para ir a trabajar. Juan caminaba desde su departamento hasta la mejor zona comercial de la ciudad, y también usaba su auto para ir a trabajar.

Matilda, cada vez que pagaba todas sus obligaciones del mes, quedaba sin dinero en su cuenta bancaria, y su enorme compra de supermercado llena de productos procesados, era pagada con tarjeta de crédito. Juan, no usaba nunca una tarjeta de crédito, siempre portaba efectivo y tenía un presupuesto para sus gastos de alimentos y abarrotes, dentro de los que se contaban muchas frutas y verduras.

Matilda nunca llevaba nada preparado desde la casa a su trabajo y todos los días compraba golosinas, además de su almuerzo. Juan, comía lo que él mismo se preparaba, y como snack, llevaba frutos secos.

Matilda tenía en su oficina un escritorio de trabajo siempre desordenado y con cosas acumuladas.  Juan dejaba su escritorio ordenado y vacío todos los días antes de irse a casa.

Matilda y su pareja, cambiaban el auto cada tres años. Juan, tenía el mismo auto hacía 12.

Matilda viajaba, por costos, 10 días al año al sur del país con su marido e hijos. Juan, por opción, viajaba dos veces al año fuera de Chile, incluyendo destinos lejanos y costosos.

Matilda y su familia vestían zapatos y ropa de marca. Juan, no se fijaba en la marca sino en la calidad, y no compraba nada que no necesitara.

Matilda tenía una casa muy desordenada. Juan, un departamento siempre ordenado y limpio.

Matilda no podía ayudar a sus padres con dinero, sin que eso afectara su presupuesto familiar. Juan apoyaba a su familia constantemente, sin sentir un impacto en sus ingresos.

Matilda no tenía ahorros. Juan no tenía deudas.

Al día de hoy, Matilda continúa pagando su crédito hipotecario a medias con su marido. Juan compró un departamento al contado, en el edificio en que arrendaba; sigue usando el mismo auto y en el banco tiene dinero suficiente para comprarse un auto nuevo cuando lo decida.

En la búsqueda personal que todos hacemos en nuestra vida (¿todos la hacemos, verdad?) y tras la observación del entorno que me rodea, me di cuenta del enorme valor de tener una vida desapegada y que ese estilo, además, tenía un nombre: minimalismo.

El minimalismo, originalmente una corriente estética que busca expresar sin valerse de lo superfluo era, sin saberlo, el estilo de Juan (quien tampoco debe saber que es “minimalista”). Su vida, vacía de excesos materiales pero llena de las experiencias que la libertad económica le da la opción de elegir es, en la realidad, de mucha más calidad que la aparente buena vida de Matilde. No sólo eso, el nivel de estrés de ambos, es totalmente opuesto.

La “buena vida” le es más común a las personas de consumo moderado, al revés de lo que la publicidad nos intenta hacer creer. Con iguales ingresos, unos pueden retener y disfrutar el dinero, mientras otros sólo lo ven pasar por sus cuentas. Les dejo esta introducción para que sigamos conversando acerca de la decisión de ser más libres teniendo menos cosas pero más experiencias, de las pequeñas acciones y decisiones que apoyan este regreso (porque no es nada nuevo) al consumo consciente, y de lo bueno de una actitud de vida más desprendida.

PERMISO PARA ESTAR MAL

PERMISO PARA ESTAR MAL

Si bien todos sabemos y experimentamos que la vida es un continuo de días serenos y problemáticos, todos reaccionamos diferente a dicha realidad.

Hay quienes pasan pendientes del problema, del dolor, de la posible enfermedad, y de ellos oímos frases como “ves, yo sabía que iba a pasar” o “ya me parecía, si estaba todo tan bien, algo malo tenía que suceder”.

Pero existimos también en este planeta quienes, de alguna forma, con cada amanecer, despertamos energizados, renovados y vemos en cada día una oportunidad. En el verano disfrutamos del sol, en invierno nos abrigamos y tomamos helado, y ante las situaciones complejas estamos positivos y tratamos de resolver.

Sin embargo, a veces tenemos días llenos de preocupación, de miedo, de pena, de rabia, que terminan con insomnio y al día siguiente, esas emociones siguen ahí. Los problemas serios son parte de nuestro año, y es fácilmente observable, que en algún momento de los 12 meses que toma la vuelta al sol, algo nos va a derribar por algunos días o semanas.

Cuando algo serio nos pasa, una preocupación o una enfermedad, es necesario sobrellevarlo. No porque seamos personas positivas tenemos la obligación de estar bien cuando no se puede. Cuidarnos es una obligación cuando emociones negativas se han tomado nuestros días.

Cualquiera sea la situación, tenemos que entender que debemos ponerle más energía a ello y, por regla de tres, restarle a otros aspectos. No tenemos la capacidad inmediata de multiplicarnos para cumplir con todo, así que evaluemos. Todo lo que signifique alivianar nuestro peso, estará bien.

Pero, un momento, no todo es una carga, de hecho, hay cosas que debemos empezar a hacer con más frecuencia. Y es aquí donde mi lista empieza:

Permitirse estar mal: un problema, un dolor físico, una angustia, es lo suficientemente serio como para detenerse y decir “estoy mal, necesito un descanso”. Un receso que nos permita cuidarnos y tener como objetivo resolver aquello que tanto nos aqueja, es un DERECHO que todos tenemos. Que nadie (ni otro ni ustedes mismos) les haga creer que no pueden desfallecer.

Amarse: lo más importante. Cuando estamos en un momento difícil lo MÁS importante es amarnos, más que a nadie, más que nunca. El amor hace mucho por la familia, por los amigos, por el mundo ¿verdad? Entonces consideremos que también hace mucho por nosotros, y necesitamos ese amor incondicional de quien más importa, nosotros mismos.

Mimarse: con aquello que cada uno disfrute. Un rico desayuno para partir el día, un café en una plaza, un baño de tina, flores en la habitación, ir al cine, pasear, jugar a las cartas, dibujar, hacer deporte. Lo que cada persona aprecie.

Descansar: estar ajetreados todo el día o hacer más actividades, no va a traer más rápido las soluciones que necesitamos. Por el contrario, una mente en calma, un estado de descanso, nos permite pensar mejor, enfocarnos, y con esa claridad, priorizar y tomar decisiones. En momento difíciles necesitamos todos nuestros recursos personales disponibles.

Reír y sonreír: tener una complicación grave no significa que no podemos liberar tensión con un poco de risa, por el contrario, ésta nos relaja y nos distrae. Una película divertida, pasar tiempo con los hijos pequeños o sobrinos, jugar con los animales de la familia, juntarnos con las amigas que nos sacan carcajadas, nos recordarán que hay mucho de bueno en nuestras vidas.

Preparar alimentos saludables: si de verdad necesitamos resolver algo, ya sea en nuestro cuerpo o nuestra vida, es importante comer bien, y una buena manera, es cocinar nosotros mismos, porque nos asegura estar comiendo saludable y es otra actividad que nos distrae de las preocupaciones.

Caminar: o trotar o correr, si son más deportistas. Pero a lo menos, calzarse un par de zapatillas y caminar a ritmo firme durante una hora, los llevará a un estado de tranquilidad, sin un esfuerzo desmedido, al tiempo que realizan una actividad física que siempre le hace bien al organismo.

Disminuir la cantidad de obligaciones: es cierto, algunas son imposibles de evitar, pero otras sí, como ir al almuerzo familiar semanal si no se sienten con ánimo. Todos podemos encontrar algunas obligaciones, incluso autoimpuestas en nuestros momentos de bienestar, que por estos días podemos dejar de lado.

Disminuir los compromisos sociales: si no tenemos ganas, energía, ánimo, dejémoslos pasar. Los buenos amigos SIEMPRE entenderán.

Evitar el consumo de redes sociales y contenido: en períodos de estrés debemos enfocarnos en la tranquilidad, ya sea para sanar, para resolver, para concretar.

Ser amables: andar con una cara amargada descargando nuestros problemas con el resto de las personas, sería, además de injusto, una pésima idea. En días difíciles, necesitamos todas las sonrisas y buenas energías que podamos recolectar, por lo que darnos permiso para estar mal no significa tener permiso para ser desagradables con el mundo, y la mejor de las ideas es ser amables y recordar (un par de veces al día) que al lado nuestro hay personas tanto o más complicadas que nosotros.

Agradecer: muchas veces, otras personas deben sostenernos en los momentos difíciles. En cuanto podamos, y ojalá cada día, démosles las gracias por estar ahí, por alegrarnos, por escucharnos, por querernos.

Por último, pero muy importante, si la preocupación que tenemos es por otra persona, recordemos que es esa persona quien debe tener permiso para estar mal, para descansar, para mimarse. Nunca tomemos protagonismo de una situación en la cual no somos el (la) afectado.

Que tengan lindo día y gracias por estar ahí.

EMPRENDEDORES: Adaptándose a los Nuevos Consumidores

EMPRENDEDORES: Adaptándose a los Nuevos Consumidores

En el último post vieron una de las razones por las que está cambiando el mercado. Pero ya sea por los millennials, las nuevas tendencias o una más profunda conciencia, el punto es que los consumidores son diferentes y eso implica modificaciones en la oferta, para adecuarse a ellos. Aquí les entrego ciertos ámbitos que están variando en positivo, y algunas sugerencias para enfrentar dichos cambios.

ALIMENTACIÓN: un restaurant o un servicio de despacho de comida, debe tener siempre una opción vegana si no quiere perder a un cliente o a todo un grupo, porque uno de ellos no encontró qué comer. Esta opción es mejor que una vegetariana, porque puede abarcar a un espectro más grande de personas: veganos, vegetarianos, intolerantes a la lactosa, entre otros. Además, considerar una alternativa saludable en su carta, es también requerido por muchos comensales. Idealmente, un negocio de comida, debe servir o despachar sus productos con el mínimo de elementos desechables, evitando al máximo bombillas (popotes) y todo tipo de envases plásticos, puesto que las tendencias eco-amigables y cero desperdicios, son (esperadas) preferencias a nivel mundial. En cuanto a la venta de alimentos, el cambio va por el auge de los cultivos orgánicos, el expendio a granel y la facilidad de que el cliente pueda llevarse las compras en sus propias bolsas y contenedores.

COSMÉTICA: el uso de componentes animales y testeo en ellos será, muy probablemente, causa de perder a varios clientes. Por el contrario, si se posee una marca vegana y no testeada en animales, dichos atributos deben ser expuestos en su publicidad y empaques, porque son apreciados. Lo mismo en el caso de tener envases biodegradables o retornables; de que sus productos no contengan químicos nocivos para la salud; estén fabricados en base a componentes naturales y/u orgánicos. Hoy en día, no pocas personas envían mensajes con preguntas directas, tanto a marcas de nivel mundial, como a aquellas pequeñas de origen local, consultando sobre éstos y otros aspectos. Y en la era de la información no se les puede engañar respondiéndoles algo que no es, porque es un error que fácilmente lleva al fracaso.

COMERCIO: esta actividad, tan antigua y conveniente por sus históricas utilidades, también está en la mira. Por siglos, el intermediario ha sido quien más gana en relación al fabricante o productor original. Hoy, además de valorar el producto, se valoran aspectos como el comercio justo (tendencia que busca asegurar que el productor o fabricante reciba una retribución justa por su trabajo, mediante una certificación), y se rechazan malas prácticas en la producción de los bienes, como trabajo infantil, falta de derechos laborales, impacto medio ambiental, etcétera.

VESTIMENTA: aun cuando podemos creer que este ámbito se aleja del riesgo de perder consumidores, no es así. El veganismo, que rechaza la utilización de materias primas animales; el comercio justo; el uso de materiales reciclados, son sólo algunas de las preocupaciones que muchos consumidores tienen, acerca de la ropa con que visten. Se le suma la creciente preocupación por los impactos medio ambientales de la denominada “fast fashion” o “moda rápida”, y las condiciones laborales de quienes trabajan en los roles primarios de la industria textil.

ATENCIÓN Y SERVICIO: si bien la atención impecable y el buen servicio han sido siempre importantes, las recurrentes malas experiencias los han convertido en un mecanismo diferenciador. En muchos casos, los clientes de un restaurant llegan a vivir una experiencia y no sólo a probar una rica comida. Una mala atención, a causa de un equipo mal liderado, provoca que las personas NO regresen, y si hay algo importante, para un emprendimiento de servicios, es tener clientes cautivos, que regresen una y otra vez. La oferta de servicios es tan amplia, es cosa de observar la cantidad de competidores del mismo rubro que todos tenemos a nuestro alrededor, que una manera de fidelizar clientes, es a través de la forma en que atendemos sus requerimientos. La rapidez con que respondemos sus solicitudes en la web, la manera en que los tratamos en un local, la impecabilidad con que servimos su mesa, son determinantes. Pero no sólo eso. Si nuestro emprendimiento tiene local, es básico que ninguno de los colaboradores esté chateando en su teléfono o hable de manera inadecuada, cuando esté presente un cliente. Son detalles, pero esta es la era en que los detalles cuentan.

PRODUCTOS O SERVICIOS PERSONALIZADOS: por último, éste es el momento perfecto para todos aquellos emprendimientos que nacen de mentes creativas, que pueden hacer frente a la demanda de productos y servicios customizados, es decir, hechos especialmente para el cliente, o adaptados él. Desde bicicletas hasta comidas, los consumidores están ávidos de explorar la oferta de productos que les permitan hacer cambios, sugerencias, o ser creados a su modo. Es el momento de lo “hecho a la medida”, pero ya no sólo en el taller del sastre. Y lo es porque las personas están dispuestas a pagar el precio justo por estos encargos, puesto que valoran la dedicación detrás y la interacción con su fabricante, como hace mucho tiempo no sucedía. En el caso de los servicios, se espera que sean flexibles y hagan sentir a sus clientes, como si todo fuera pensado para ellos.

Así como estos casos y ejemplos, miles. Cada emprendedor debe buscar, leer, observar -lo que le sea más grato-, acerca de lo que impacta en su propio ámbito, porque es una de las maneras que tiene para actualizarse, conocer tendencias, identificar competencia o sustitutos, que le permitan realizar análisis y tomar acciones.

EMPRENDEDORES: Millennials para NO Millennials

EMPRENDEDORES: Millennials para NO Millennials

Las personas se clasifican en generaciones según sus fechas de nacimiento y afinidad de características. Quienes nacimos entre los años 1960 y 1980, somos la Generación X. La generación MILLENNIAL, corresponde a las personas nacidas entre 1981 y 1995 (algunas fuentes indican 1982 a 1999), quienes llegaron a la adultez después del cambio de milenio. Esto, por supuesto, no quiere decir que el último nacido en 1980 es absolutamente distinto al primer nacido en 1981, sólo son fechas aproximadas que dependen, además, del país de origen de cada persona, de su acceso a los recursos tecnológicos, y de otros factores; pero sirve como una referencia para agrupar a quienes pertenecen a una nueva generación a nivel mundial, de características totalmente diferentes a la anterior, conformada por gente que hoy tiene entre 21 y 35 años, aproximadamente.

La “generación del milenio” se llama así porque ha llegado a la adultez después del cambio de milenio. Por supuesto, ningún Millennial vivió en serio el susto de que nada -desde la NASA hasta el microondas- funcionara a partir 1 de enero de 2001. Ellos nacieron entre dispositivos e internet, y seguramente ese episodio es tan poco imaginable, como es para nosotros la idea de haber vivido sin radio.

¿Por qué es importante conocerlos? Primero, porque son completamente diferentes a las generaciones que los preceden y, por lo tanto, los emprendedores mayores no tienen cómo entenderlos si no se informan acerca de ellos. Segundo, porque son la razón de que esté cambiando la forma de hacer negocios. Y, tercero, porque SON NUESTROS CLIENTES (más un número importante de personas que tienen más edad, pero se rigen por similares preferencias).

Así es, los Millennials son los clientes de la mayoría de los emprendimientos en el mundo y, por supuesto, esto irá en aumento. Podemos sentirnos tentados a decir que no, pero no importa si vendemos productos para niños o artículos para el adulto mayor, son las personas de su rango etario quienes tomarán la mayor cantidad de decisiones de consumo por varios años más.

Ellos poseen características que, sin lugar a dudas, debemos considerar si queremos convencerlos de que nuestra oferta (de productos o servicios) es la mejor. Aquí rescaté algunas de ellas que impactan de lleno en los emprendimientos, los negocios, y otras iniciativas.

NATIVOS DIGITALES: ser nativo digital en la era de la información, implica conocer el mundo de una manera totalmente distinta a quienes nacimos antes ¿Recuerdan las enciclopedias en tomos? Editar una tardaba años y, aun así, era la manera en que las personas podíamos aprender de casi cualquier tema, ya fuera en una biblioteca o en casa, hasta antes del uso masivo de Internet. La llegada de los motores de búsqueda junto con la generación de contenido en la red eliminó, paulatinamente, la existencia de aquellos recursos cuya información no estaba al día, como fue el caso de aquellos libros enormes. Dicho esto, debemos saber que, para un Millennial, hasta un periódico en papel, del mismo día, está atrasado. Ninguno de ellos va a ir a buscar el diario a un kiosco para saber qué pasó con alguna noticia que le interese, simplemente, accederá a través de su teléfono a las fuentes informativas y, más aún, buscará la noticia más recientemente publicada, por algún medio de su confianza. Sí, un medio confiable, porque a diferencia de quienes somos mayores y todavía creemos en las cadenas que advierten que “a partir de mañana WhatApp va a cobrar un dólar”, estos nativos digitales saben buscar las fuentes más confiables y discernir, de mejor manera, entre lo que es cierto y lo que no.

EXISTENCIA VIRTUAL: Estos nativos digitales se han relacionado desde siempre de dos maneras, en persona y a través de los medios cibernéticos, por lo tanto, debemos entender que ambos son reales para ellos. Se conectan con el mundo a través de las redes sociales, compran por la web, consumen contenido por Youtube, siguen las redes de sus referentes, se informan acerca de lo que les interesa en medios digitales, y mucho más. Hoy para un emprendedor estar presente en redes sociales no es una elección, es casi una obligación. Los nativos digitales consideran a sus contactos de la misma manera que antes se consideraba a la gente conocida; comparten sus intereses, consideran sus recomendaciones, solidarizan con sus malas experiencias, etcétera. Y no me refiero a estar presente con una cuenta personal llena de fotos con amigos o de un par de pies con el mar de fondo. Es necesario crear redes sociales para nuestras iniciativas (causas, empresas), con imágenes que evoquen confianza y profesionalismo, y con un nivel de respuesta lo más alto e inmediato posible. Sí, es un desafío, pero no mayor a los de antaño, sólo que diferente. Por último, si antes por cada consumidor descontento, 10 personas se enteraban de su mala experiencia, no se impresionen con que hoy sean 1.000 los que se enteren. La nueva generación es más desconfiada que la anterior, porque tiene información en la punta de los dedos y puede revisar la reputación de cada persona y cada producto que le ofrecen, en pocos minutos. Si le ofrecemos algo, debemos cumplir con todas las características comprometidas.

VALOR AGREGADO: los Millennials son críticos y tienen opinión; están preocupados por causas sociales, medio ambientales, humanas y sus conversaciones al respecto están cargadas de datos duros y de información bien analizada por ellos, no sólo repiten lo que oyeron decir a otros. Buscan valor en el producto final, pero también en sus ingredientes, sus materiales, su fabricación. Por esta razón, es una ventaja competitiva agregar cualidades intangibles a lo que se ofrece y cada emprendimiento debe estar preparado para encontrarse con solicitudes especiales y preguntas directas sobre sus productos o servicios.

CAMBIO DE PARADIGMAS: una de acepciones de paradigma es patrón sostenido en el tiempo, algo que no cambia. Pero estos jóvenes, los están cambiando, he ahí la razón de mucho de lo que les cuento en esta serie de publicaciones llamada Emprendedores. Los Millennials desconfían de las generaciones anteriores, y sí, al menos de mí tienen todo el derecho a desconfiar, porque antes de ser su fan, los observé con recelo. Y lo que realmente no lograba entender, es que estábamos transitando por un cambio de paradigma. Por ejemplo, la banca, otrora tan idealizada, a los Millennials no les interesa ¿qué? Así como lo leen, para ellos no tiene mi remotamente la importancia que tenía para mí cuando, año tras año, postulaba al banco del que quería ser cliente, sólo para saber que no cumplía los requisitos. Quienes pertenecen a la generación del milenio no están tan interesados en tener una renta fija para poder acceder a cierto banco ni en endeudarse a 30 años para tener una casa. Prefieren ser independientes, y validan mecanismos alternativos para manejar su dinero. De hecho, la mayoría no siente que su banco se distinga de otros (y yo tan feliz que estaba cuando por fin me dejaron ingresar al mío y me regalaron un lápiz). El segundo ejemplo de cambio de paradigma que les quiero compartir, es el status. El año pasado, la venta de autos en Chile no fue la esperada ¿por qué? porque para muchos Millenials es mejor visto andar en bicicleta o caminar, que tener auto. Ellos prefieren viajar o vivir experiencias, que gastar el dinero en ropa o accesorios de lujo, por eso es tan difícil discriminarlos por su apariencia. En calles de ciudades como San José, en Silicon Valley, es imposible saber si uno va caminando al lado de un joven millonario que acaba de vender una aplicación a una gran empresa, porque viste la misma ropa, porta el mismo IPhone y va por las calles igual que todos sus contemporáneos. Estos son sólo dos de muchos ejemplos que pueden encontrar acerca de las grandes diferencias que existen entre ellos y las generaciones anteriores, y que impactan de lleno en sus preferencias de consumo.

Los emprendedores actuales pueden adaptarse a estos cambios de manera mucho más fácil que las empresas grandes y consolidadas. Mientras ellas piensan en las modificaciones, un negocio pequeño puede abrirse paso entre estos nuevos protagonistas del consumo, porque la flexibilidad es una característica de un emprendimiento exitoso. Todo emprendedor lo sabe ¿o no?

EMPRENDEDORES: La Era de la Colaboración

EMPRENDEDORES: La Era de la Colaboración

Uno de los cambios más significativos en relación a la manera de hacer negocios, respecto de hace algunos años, es que hoy el foco no es la competencia, sino, la COLABORACIÓN.

Muchos de quienes tenemos más de 35, entendemos fácilmente frases como estrategias de competencia, espionaje industrial, copia de ideas, e incluso aquello de “no te lo cuento, porque quiero que resulte” (que en realidad es un “no te lo cuento porque no quiero que mi idea te sirva de inspiración a ti”). Nos es natural porque es lo que escuchamos, vimos o experimentamos, en nuestros estudios o vida laboral. Fuimos criados con frases como “tienes que ser el mejor”, “no le cuentes tu idea a nadie para que no te la copien”, y como es normal, seguimos creyendo que el mundo se mueve de esa forma.

Pero el mundo cambió. Actualmente, adecuadas de manera natural al cambio generacional, las claves del éxito se basan en compartir, crear redes, formar alianzas, entre otras que van en similar dirección. Colaborar significa trabajar con otras personas con el fin de realizar una obra o lograr un objetivo. Debe ser una relación del tipo “win-win” o “ganar-ganar”, es decir, que todos sean beneficiados por el aporte del otro. Y aquí el primer traspié. Hasta hace algunos años existía la creencia de que había que sacar el mayor provecho, para el beneficio propio, en cada situación. Esto hace eco en algunos intentos actuales de colaboración, cuando una de las partes quiere sacar todo el beneficio posible, con el menor esfuerzo o retribución, y el entorno lo nota.

Existen dos tipos de emprendedores que pierden beneficios por no adaptarse a este nuevo escenario: aquellos que desconfían y rechazan las posibilidades de alianza, y aquellos que no saben retribuir la colaboración de otros.

INSISTIR EN HACERLO SOLOS: la insistencia de no aceptar, de manera tajante, un apoyo o ayuda concreta proveniente de otros emprendedores u organizaciones, es un error que se castiga tácitamente, alejando a quienes han recibido aquel rechazo. Por otra parte, la sobrevalorada virtud de lograr algo por uno mismo, está obsoleta; el valor está en lograr el objetivo, sí, pero si es trabajando en equipo, dicho valor se incrementa. En el ámbito emprendedor, esto último obliga a buscar y conocer a otros con iniciativas parecidas o complementarias a la propia, crear lazos con ellos, hacer actividades (difusión, concursos, campañas) en conjunto, mantener las relaciones a través del tiempo. Si nos conocen 1.000 personas y nos aliamos con 3 iniciativas, cada una conocida por otras 1.000, tendremos el potencial de ser conocidos por un total de 4.000 posibles consumidores.

NO RETRIBUIR ADECUADAMENTE: los emprendedores que, aprendiendo del punto anterior, se entregan a la dinámica de la colaboración y los proyectos mancomunados, deben agradecer adecuada y oportunamente, el esfuerzo de aquellos con quienes han trabajado en beneficio mutuo. En palabras simples, si alguien menciona y difunde la oferta de otro emprendimiento en sus redes sociales o ha colaborado en una acción conjunta, lo esperado es que dicho emprendimiento haga lo propio en las suyas, y no sólo con las herramientas automáticas para re postear, re twittear o compartir, sino con el mismo estilo con que comparte publicaciones propias, de manera que sus seguidores se sientan atraídos a conocer la cuenta que difunde. Importante es también la oportunidad con que se lleva a cabo esta acción. Idealmente, la respuesta a una mención en redes sociales debe ser inmediata. Si se trata de una actividad colaborativa, también es importante la difusión durante su realización e inmediatamente después.

Sí, se pueden obviar las sugerencias e insistir en los temas anteriores, pero paulatinamente, nos iremos marginando de todas las posibilidades que presentan las nuevas formas de relacionarnos con nuestros consumidores, que finalmente, son lo más importante. Cualquier negocio o causa social, necesita de la adhesión o el consumo de las personas, y mientras más alianzas creamos, aumentamos las posibilidades de manera exponencial.

Las recomendaciones anteriores no garantizan el éxito de una iniciativa, pero sí son básicas para llegar al público que, en la actualidad y durante varios años más, será la población encargada de tomar la mayor cantidad de decisiones de consumo en el planeta: los Millennials.