Qué me apasiona

Cada espacio, físico o virtual, tiene la identidad de quien lo crea y lo llena de vida.

Me apasiono por el potencial del ser humano, la consciencia puesta al servicio de la vida, el trabajo entendido como la expansión de nuestras habilidades, la compasión animal, las buenas intenciones llevadas a la acción, el emprendimiento, la búsqueda de posibilidades.

Creo que el mundo avanza con el aporte de cada uno y que nada es poco, incluso algo simple como llevar una bolsa de tela para comprar el pan o saludar a las personas que hacen el aseo mientras caminamos, provoca cambios si se ejercen sin pausa.

Me apasiono por mis oficios:

El Coaching apreciativo, dedicado a ayudar a las personas que no solo tienen inquietud por el movimiento y el cambio, sino que se relacionan o quieren aprender a relacionarse, desde lo que hay y no desde la carencia. El coaching orientado al acompañamiento de quienes no aprenden todo a través del dolor, a veces porque ya lo han vivido bastante, y prefieren el camino de resignificar, de dudar, de encontrar, de trabajar por lo que quieren, y no arrancar de lo que no quieren.

La Fotografía, de alimentos y de personas, como un medio para mostrar y mostrarse, para comunicar, para hacer frente a los momentos difíciles y celebrar los que están cargados de éxito.

Me apasiono por el zen que, en su simpleza, me despoja de lo que me ata, nos regala el valor de una sangha y acerca a la calma de zazen.

Me apasiono por conceptos extranjeros que se entrelazan en mi día a día (minimalismo, hygge, wabi sabi), por las personas amables y generosas, por los animales y su fortaleza para convivir con el hombre, por el jazz y el bossa nova.

Me apasiono por mis afectos, esos que no me aman por lo que reciben de mí y aun así, están cuando nadie más.

Me apasiono, entre otras cosas, por PERA PRISCA, que me regala la excusa para escribir y conectarme desde quien soy, con un puñado de personas que se ha vuelto comunidad.